Paseando por el claustro de la
cartuja de Santa María de El Paular, en Rascafría (Madrid), y al mismo tiempo
que observaba los recientemente recuperados cuadro de Carducho[1]
resonaban en mis oídos o, mejor, en mi alma, los cantos de los cartujos que allí
habitaron durante varios siglos: al deleitarme en la Conversión de San Bruno
me llegaba el sonido de los maitines nocturnos; al contemplar la Aparición
de la Virgen a un hermano cartujo resonaba en mi interior el sobrio canto
de la misa al amanecer; y mientras me impresionaba la Muerte de San Bruno
llegaba el lejano sonido de despedida de la antífona Salve Regina, que cerraba
el oficio de vísperas. Todas las vivencias, emociones, sentimientos, contradicciones,
alegrías, frustraciones, luces y sombras, pasaron por estos claustros que ahora
piso con respeto y agradecimiento.


En agosto de
2009 se llevaron a cabo
unas importantes obras de restauración y climatización del claustro, precisas
para poder obtener el retorno de la serie cartujana de Vicente Carducho a su
lugar original,2
proceso que culminó en 2011
con la reinstalación de los 52 lienzos supervivientes de los 56 originales.
Y, claro, si
después de tal empacho de belleza uno se pasa por la tienda de productos
monásticos de El Paular, es imposible sucumbir ante tamaño despliegue: pastas,
licores, vinos, mermeladas, quesos, miel, y más y más… todo ello de
monasterios. Es imposible dejar este extraordinario conjunto artístico sin un
halo de nostalgia por la historia allí acumulada y perdida, y por la “mensa”
que allí se queda preparada: missa et mensa.
[1] [Vicente
Carducho o Vincenzo Carduccio, (Florencia;
1576 ó 1578 - Madrid; 1638)]; pintor barroco
de origen italiano,
cuya actividad artística se desarrolló en España,
maestro de pintores como Juan Ricci, Pedro de Obregón, Francisco Collantes, Bartolomé Román y Félix
Castello.
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