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jueves, 7 de junio de 2012

EL BAILE DE LA OBEDIENCIA Y LA DANZA DE NIJINSKI



            Sólo creería en un Dios que supiese bailar, escribió Nietzsche en su conocido libro Así habló Zaratrusta. ¡Ay el baile, ay la danza, qué comunión más hermosa entre cuerpo y espíritu, entre sentimientos y sentidos! Paganos, creyentes, antiguos, modernos, los humanos la han cultivado desde los tiempos más remotos, y así queda constancia en vestigios arqueológicos y en sitios insospechados, donde nuestros antepasados se reunían para danzas sagradas, alrededor de una idea que les movía y movía y movía, a modo de los derviches turcos, quizá hasta entrar en el feliz éxtasis.
            Hoy traigo aquí dos muestras distintas y distantes, por su personalidad, su vida y su legado. En ambas, cada cual a su manera, aparece esa búsqueda de lo trascendente a través de la danza. Al final, y siempre, a mí es lo que me interesa, me atrae y subyuga: la confluencia en un mismo lugar de polos diametralmente opuestos. ¿Acaso hay otro manera?
            Yo quería seguir bailando pero Dios me dijo: Suficiente. No quiero el mal, quiero el amor. Decidí trabajar más en la danza, y me puse a bailar como Dios… Tengo ganas de llorar pero Dios me ordena que escriba. Yo siento la belleza. Yo amo la belleza. Soy un artista que ama todas las formas y todas las bellezas. Debo decir que veo sin ojos. Soy el sentimiento. Siento. Soy un loco que ama la humanidad. Mi locura es el amor a la humanidad, así escribía en su diario  Vaslav Fomich Nijinsky (Kiev, 12 de marzo de 1890 - Londres, 8 de abril de 1950), bailarín de ballet y coreógrafo ruso de origen polaco. Nijinsky fue seguramente  uno de los más dotados bailarines en la historia, y se hizo célebre por su virtuosismo y por la profundidad e intensidad de sus caracterizaciones, y su habilidad para realizar saltos que evidentemente desafiaban la gravedad fue también legendaria.  Aquejado de esquizofrenia paranoide y de manía persecutoria, vivió recluido en algún sanatorio o bajo la custodia de amigos y familiares. Pasó sus últimos años entre Viena, Budapest, París y Londres, donde murió en 1950, aunque fue enterrado en París. Un conmovedor relato de su vida y de su sufrimiento puede leerse en Locos Egregios, de J. Antonio Vallejo-Nájera, en Editorial Planeta, 1998.
    
     Nijinsky
    ¿Quién eras, quién eres?
    Pequeño dios desnudo
    clown de Dios
    amas al instante
    al primer paso
    Nijinsky
    ¿Quién eras, quién eres?
    Mudo ante Dios
    entre dos guerras
    mueca de risa y dolor
    ante un Dios mudo
    ¿Quién eras, quién?
    abandonado de Diaghiliev
    padre en tu danza
    Nijinsky
    ¿Quién eras, quién eres?
    Equilibrista del vuelo....
    vuelas
    lo imposible
    ¿Quién eras? ¿Quién eres?
    En el kairòs de Dios
    coreògrafo del azar
    ¿Quién eras? ¿Quién eres?
    Nijinsky
    extranjero
    polaco, en lengua rusa
    En tu mundo de lobos
    los corderos sangran
    Nijinsky
    preso de guerra
    en Budapest
    loco, en Saint Morizt
    muda tu foto danza
    Tocatta y fuga
    sobre el velo
    llama sagrada
    Tocas
    danza pagana
    L´aprés midi d´une faune
    Escribes
    caligramas
    danza inocente
    y nos redimes
    Nijinsky
   Silvia Manzini
  
           Y al otro lado, quiero traer aquí a Madeleine Delbrêl, una mística cristiana francesa, asistente social, ensayista y poetisa. 
          Nació el 24 de octubre de 1904 en Mussidan en Dordogne y murió el 13 de octubre de 1964.  Se convirtió definitivamente a la fe a los 20 años. Sus escritos manifiestan unas grandes dotes poéticas y, sobre todo, una profunda vida mística. Es considerada por muchos como una de las personalidades espirituales más importantes del siglo XX. «Si vas al fin del mundo, encontrarás la huella de Dios; si vas al fondo de ti mismo, encontrarás a Dios», escribía.
http://www.oasidavid.it/oasidavid/danze%20ebraiche/index.asp

Si estuviéramos contentos de ti, Señor,
no podríamos resistir a esa necesidad de danzar que desborda el mundo
y llegaríamos a adivinar
qué danza es la que te gusta hacernos danzar,
siguiendo los pasos de tu Providencia.
Porque pienso que debes estar cansado
de gente que hable siempre de servirte
con aire de capitanes;
de conocerte con ínfulas de profesor;
de alcanzarte a través de reglas de deporte;
de amarte como se ama un viejo matrimonio.
Y un día que deseabas otra cosa
inventaste a San Francisco
e hiciste de él tu juglar.
Y a nosotros nos corresponde dejarnos inventar
para ser gente alegre que dance su vida contigo.
Para ser buen bailarín contigo
no es preciso saber adónde lleva el baile.
Hay que seguir,
ser alegre,
ser ligero y, sobre todo, no mostrarse rígido.
No pedir explicaciones de los pasos que te gusta dar.
Hay que ser como una prolongación ágil y viva de ti mismo
y recibir de ti la transmisión del ritmo de la orquesta.
No hay por qué querer avanzar a toda costa
sino aceptar el dar la vuelta,
ir de lado,
saber detenerse y deslizarse en vez de caminar.
Y esto no sería más que una serie de pasos estúpidos
si la música no formara una armonía.
Pero olvidamos la música de tu Espíritu
y hacemos de nuestra vida un ejercicio de gimnasia;
olvidamos que en tus brazos se danza,
que tu santa voluntad es de una inconcebible fantasía,
y que no hay monotonía ni aburrimiento
más que para las viejas almas
que hacen de inmóvil fondo
en el alegre baile de tu amor.
Señor, muéstranos el puesto
que, en este romance eterno iniciado entre tú y nosotros,
debe tener el baile singular de nuestra obediencia.
Revélanos la gran orquesta de tus designios,
donde lo que permites toca notas extrañas
en la serenidad de lo que quieres.
Enséñanos a vestirnos cada día con nuestra condición humana
como un vestido de baile, que nos hará amar de ti
todo detalle como indispensable joya.
Haznos vivir nuestra vida,
no como un juego de ajedrez en el que todo se calcula,
no como un partido en el que todo es difícil,
no como un teorema que nos rompe la cabeza,
sino como una fiesta sin fin donde se renueva el encuentro contigo,
como un baile,
como una danza entre los brazos de tu gracia,
con la música universal del amor.
Señor, ven a invitarnos.

martes, 15 de mayo de 2012

¿A salvo? En el servicio y en la renuncia (Mawlana Rumi)


Días y días sin escribir, y hoy, fiesta de San Isidro en Madrid, acudo a un poeta sufí, Yalal ad-Din Muhammad Rumí*, por todo y por nada. Algunos de los versos de sus poesías, de ésta, resumen sentimientos y emociones. Y quien pueda cantarlos en árabe, hágalo utilizando las melodías mozárabes de las Lamentaciones de Jeremías, y comprobará que un mismo lenguaje musical es capaz de abrazar los profundos sentimientos de todas las religiones.  

Página de un manuscrito de la obra de Mevlana (Rumi)
 
"Diwan-e Shams-e Tabriz-i", datado en 1503. Shams ud-Din Tabriz, 1502-1504, BNF Paris. 


Preguntó, " ¿Quién llama a mi puerta?"
Respondí, "Tu humilde servidor".
Preguntó, "¿Qué asunto te trae por aquí?"
Respondí, "Vine a saludarte, oh Señor".

Preguntó, "¿Cuánto más viajarás?"
Respondí, "Hasta que me detengas".
Preguntó, "¿Hasta cuándo hervirás en el fuego?"
Respondí, " Hasta que puro quede".

"Este es mi juramento de amor.
Por amor,
renuncié a fortuna y posición".

Dijo, "Has defendido tu caso
Pero no tienes testigos".
Respondí, "Mis lágrimas son mis testigos;
la palidez de mis rostro es la prueba".'
Dijo, "Tu testigo no tiene credibilidad;
tus ojos están demasiado húmedos para ver".
Respondí, "Por el esplendor de tu justicia
mis ojos están limpios y libres de culpa".

Preguntó, "¿Qué buscas?"
Respondí, "Tenerte como mi constante amigo".
Preguntó, "¿Qué quieres de mí?"
Respondí, "Tu abundante gracia".

Preguntó, "¿Quién fue tu acompañante en el viaje?"
Respondí, "El pensar en ti Oh, Rey".
Preguntó, "¿Qué te ha llamado aquí?"
Respondí, "La fragancia de tu vino".

Preguntó, "¿Qué te da la mayor satisfacción?"
Respondí, "La compañía del Emperador".
Preguntó, "¿Qué encuentras aquí?"
Respondí, "Cien milagros".
Preguntó, "¿Por qué está el palacio desierto?"
Respondí, "Todos temen al ladrón".
Preguntó, "¿Quién es el ladrón?"
Respondí, "El que me impide estar contigo".

Preguntó, "¿Dónde se puede estar a salvo?"
Respondí, "En el servicio y la renuncia".
Preguntó, "¿A qué hay que renunciar?"
Respondí, "A la esperanza de la salvación".

Preguntó, "¿Dónde hay calamidad?"
Respondí, "En la presencia de tu amor".
Preguntó, "¿Cómo te beneficias de esta vida?"
Respondí, "Manteniéndome verdadero conmigo mismo".

Ahora hay que guardar silencio.
Si te contara sobre Su verdadera esencia
¡saldrías volando de ti mismo para siempre,
y no habría puerta ni techo que te pudiese frenar!

(Rumi - In the Arms of the Beloved, Jonathan Star
Jeremy P. Tarcher/Putnam, New York 1997)

* Yalal ad-Din Muhammad Rumí en árabe, también conocido como «Mawlana», «Mavlana» o «Mevlânâ», MAESTRO, fue un célebre poeta místico musulmán persa y erudito religioso que nació el 30 de septiembre de 1207 en Balj, en la actual Afganistán —aunque en aquella época pertenecía a la provincia del Gran Jorasán de Persia— y murió en Konya —en aquella época parte del Sultanato de Rüm, de la dinastía de los turcos selyúcidas—, un 17 de diciembre de 1273 .La importancia de Rumí trasciende lo puramente nacional y étnico. A través de los siglos ha tenido una significativa influencia en la literatura persa, urdú y turca. Sus poemas son diariamente leídos en los países de habla persa como Irán, Afganistán y Tayikistán y han sido ampliamente traducidos en varios idiomas alrededor del mundo.


martes, 1 de mayo de 2012

La cabaña solitaria y sonora


      
Si en su interior suena Bach, la música invadirá también todas las esferas celestes, escribía Manuel Vicent*, en un texto precioso que recupero de nuevo en este blog. La cabaña puede ser la celda de un monje, o el estudio de trabajo, o el banco de un parque, o el blog de un amigo. Ahí se pueden encontrar el silencio y la soledad, necesarios para la creación e imprescindibles para la sabiduría.
"Cabaña" del Monte Athos
Dijo Pascal que todo lo malo que le había ocurrido en la vida se debía a haber salido de su habitación. Se trata de un pensamiento muy certero, porque, bien mirado, todos los problemas que uno arrastra a lo largo de los años se derivan del hecho de haber abandonado aquella cabaña que un día montó en el jardín cuando era niño.
            El mito de la cabaña sigue teniendo hoy una fuerza extraordinaria. No hay escritor, artista famoso, político, hombre de negocios o banquero sacudido por el estrés que no sueñe con retirarse durante un tiempo a vivir en una cabaña lejos del mundo. Existen cabañas de muchas clases, según el subconsciente de cada uno; las hay de indio apache, de pastor, de leñador del bosque, de pescador escandinavo, de expedicionario perdido en el desierto, de náufrago en una isla de los mares del sur. Otras adoptan la forma de castillo medieval, con almena o sin almena, recias e inexpugnables. En todos los parques públicos y en los jardines de infancia se montan cabañas para que los niños jueguen a esconderse o a protegerse de unos enemigos imaginarios.

            Algunas son muy lujosas, pero ninguna se parece a aquella tan maravillosa y rudimentaria que construimos, cuando éramos niños, con cuatro palitroques y una empalizada de cañas en el desván, en el patio o entre las ramas de un árbol. La seguridad que nos daba aquella cabaña se perdió junto con nuestra inocencia. Un día dejamos de jugar. A partir de ese momento quedamos desguarnecidos, solos en la intemperie, lejos del mundo de los sueños, frente a unos enemigos reales.
            Es evidente que estamos rodeados de basura por todas partes. A cualquier hora del día nunca deja uno de ser agredido por la sucia realidad, por un acto de barbarie o de fanatismo. 
            Pero existen seres privilegiados, que son capaces todavía de montar a cualquier edad aquella cabaña de la niñez en el interior de su espíritu para hacerse imbatibles dentro de ella frente a la adversidad. Si uno la mantiene limpia es como si estuviera limpio todo el universo; si en su interior suena Bach la música invadirá también todas las esferas celestes. 
            Este reducto está al alcance de cualquiera. Basta imaginar que es aquella cabaña en la que de niños nos sentíamos tan fuertes.* El País, (12-4-09).

El monje en su celda/cabaña
Con otras palabras es lo que viene a decir Basili Girbau, ermitaño de Montserrat. La ermita en la que vive es una de tantas cuevas que horadan suavemente la montaña sagrada. Está cerrada con una cristalera, habilitando un reducido espacio que contiene una cama, una mesa, dos sillas, un hornillo de gas, una estantería con libros, una cruz, un par de retratos de Ramana Maharshi (Sabio hindú de este siglo) y un altar. Suficiente para el padre Basili, “El ermitaño de Montserrat”, que lleva quince años viviendo como Blanquerna, levantándose al alba, rezando y meditando, después de haber recorrido medio mundo como Ramon Llull. El padre Basil, de 66 años, luenga y poblada barba, un erudito conocedor de lenguas tan dispares como el árabe, el alemán o el hebreo, es en la actualidad el único habitante de las doce ermitas que hay en Montserrat.
- En una sociedad volcada al consumismo, ¿es posible vivir ascéticamente, como un ermitaño?
- Para el hombre que quiere hacerlo todo es posible con la ayuda de Dios. Existe una gracia, un no sé qué, un amor, que me da fuerzas para ir descubriendo que se puede vivir feliz sin tener que satisfacer tantas necesidades. Hay mucha gente que cree que si no tiene esto o lo de más allá no puede ser feliz. Y entonces, cuando quizás lo consigue tras muchos esfuerzos llega la pregunta: “¿Y ahora qué?¿Más cosas?”.
- ¿Y usted se ha contestado esta pregunta?
- Vivir. No se trata de filosofar ni de hacer un discurso, estás aquí ¿Qué más quieres? Respiras. Tu corazón palpita. ¿Qué importa ayer? ¿Qué importa el mañana? Estás aquí. Entonces ríe, ríe a reventar. Tienes lo indispensable. No te hace falta ni más ni menos.
- ¿Cómo tomó la decisión de retirarse aquí?
- Generalmente acostumbro a contestar que no lo sé. No existe una explicación puramente racional, no es sólo la mente la que actúa, es toda una corriente de vida que toma formas diversas. Aunque, ciertamente, no se me hubiera ocurrido pedir permiso para vivir en esta ermita si no me hubiera precedido un monje, el padre Estanislau, que estuvo aquí hasta el año 1972 y que continúa viviendo como ermitaño en otro lugar. Lo que deseo únicamente es profundizar en mi conciencia. Y con este profundizar creo que estoy ayudando a todos los hombres; no sólo yo, sino todos los que lo hagan. También pienso que es importante encontrar aquella dimensión que te ayuda a realizar la comunión con todas las personas, y esta distancia que te separa de donde las personas viven juntas, conviven, en cierta forma te ayuda a comprender mejor que es eso de la convivencia y te hace sentir mucho más cerca de ellas, aunque de otra manera.
- ¿No resulta difícil soportar esta soledad?
- Es algo que habría que preguntar al inquilino de uno de esos bloques anónimos, rodeado de centenares o miles de personas pero que vive una soledad realmente terrible. La soledad habita en el corazón.

Dicho queda.

    


          


domingo, 22 de abril de 2012

En el día del Libro: Cervantes, Bach, la música y el silencio

http://blogdebibliofilia.blogspot.com.es 
Con el permiso implícito de mi buen amigo José Sierra Pérez, recupero esta entrada de mi anterior blog, por su actualidad y por el interés de cuanto dice. 


CERVANTES ERA UN GRAN AMANTE DEL SILENCIO. Hay muchos pasajes en el Quijote que lo ensalzan. El homenaje más descriptivo que hace Cervantes de él es precisamente creando un marco para la música, cuando dice que “… en aquel sitio el mesmo silencio guardaba silencio a sí mismo…”. (II parte, cap. Lxviii)  Tampoco esta sublime imagen   necesita comentarios.
            Bach trabaja con el silencio en la misma medida que lo hace con los sonidos. En ambos el silencio es una herramienta de trabajo. Del mismo modo que hay que estar callado para oír al que leyere, hay que estarlo para escuchar la música. Hasta ahí casi se ha llegado ya, pero se ha luchado lo suyo. Recuerdo que un director de orquesta –quizá fue Celebidache- paró la orquesta porque oyó un ruido de silla en la sala de conciertos madrileña después de unos breves compases del inicio de un concierto que comenzaba con un gran pianísimo. Cuando le preguntaron por qué había hecho algo tan inusual respondió que no habría tenido sentido la música que seguía. Esto puede ilustrar la sutileza de lo que se quiere decir.
            Principio y fin.                    
            No hay duda ninguna: la pasión de San Mateo de Bach acaba con un gran silencio.
         Pues bien, en las salas de conciertos, especialmente en España, tampoco se respeta este final, sino que en un alarde que todavía no hemos acabado de desterrar, el enteradillo, el que sabe dónde y cómo hay que toser en los conciertos (¡¿Es posible tamaño atraso todavía?!), se precipita con un estruendoso aplauso y bravos, incluso antes de que el emocionado director, instrumentistas y cantantes hayan  terminado de bajar las manos, levantar el arco del violín o cerrar la boca. El silencio y la atmósfera creados por Bach y luego por un centenar de profesionales, y por un buen número de espectadores, queda literal y brutalmente roto por la estupidez  del enteradillo, que, en realidad, no se ha enterado ni entendido nada, y que solo estaba preocupado de mostrar a los demás que sabía cuándo acababa la obra. Naturalmente no faltan quienes se precipitan inmediatamente detrás, como si se les hubiera pisado el “bravo”,  y rompen asimismo el silencio y el mensaje que quedaría colgado en el aire, con aplausos, vítores y bravos, que no dejan recuperarse y volver en sí al director, ni a los instrumentistas ni cantores.  Ni al público inteligente.
            MIENTRAS TANTO, LA ESENCIA DEL MENSAJE QUEDA DESTRUIDA.
            Yo no sé de qué tipo, pero esto, sin duda, es un delito.
            Cuando Händel estrenó El Mesías se le acercó alguien para decirle que le había resultado divertido, o algo así. El maestro le respondió –supongo que con tristeza- que lo sentía mucho, pero él había pretendido hacerle más bueno, antes que divertirle.
            Parece, pues, que hay que saber lo que se escucha o lo que se lee. O estar atento a lo que se nos dice. Lo contrario nos lleva a no sólo no entender la obra, sino a entenderla en sentido contrario. Para evitar eso se hacen las notas al programa. Y para eso se hacen los prólogos a los libros.
            Al igual que hizo en su día Juan Pablo Forner en sus  Exequias de la lengua castellana, en que condenaba a quedarse entre sapos y ranas en la laguna Estigia en lugar de subir al Olimpo  a los autores que queriendo hacer comedia les salía tragedia y a los que queriendo hacer tragedia les salía comedia, habría que poner una multa a los que rompen en público las obras de los grandes maestros e impiden que otros las disfruten y ennoblezcan. Una multa importante. Asimismo, habría que reconvenir de alguna manera a quienes no empiezan el Quijote desde el principio. Decía Verdi que no hay que presentar la música “truncatta”, es decir, en trozos.
           

http://blogdebibliofilia.blogspot.com.es/2011/05/

POR ESO PROPONGO DESDE ESTAS LÍNEAS que de ahora en adelante en la lectura pública que se hace del Quijote el 23 de Abril en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, o donde quiera que se haga, se comience desde el principio, es decir, desde el Prólogo, que forma parte indisoluble de la novela y es explicación maravillosa de ella. Ese sería el mejor homenaje que se le pueda hacer a Cervantes y al Libro. Quizá algunos  no se atreverían a leer en público las verdades que allí se dicen, pero esto no privaría de interés al acto.
            Asimismo, propongo que no sólo no  se aplauda cuando acabe una audición pública de la sublime Pasión según San Mateo de Juan Sebastián Bach, sino que se guarde silencio hasta salir de la sala. Ese también sería el mejor homenaje que se le pueda hacer a Bach, a su música y a los espectadores. En España conocemos muy bien el profundo significado que provoca el silencio en muchas de las procesiones de Semana Santa, independientemente de que provoque lágrimas, suspiros o emoción contenida. O en una plaza de toros, que allí también sucede. La representación, los mensajes y la actitud respetuosa se hacen posibles y crecen. A eso me refiero.
            Como se  decía al principio, “Ver, oír y callar” es una magnífica actitud para aprender de los grandes. Pero hay que hacerlo desde el principio hasta el fin, incluyendo el marco. Esta es la verdadera historia.

José Sierra Pérez.
Catedrático Emérito de Rítmica y Paleografía,  Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.



domingo, 8 de abril de 2012

Dominica Sancta Paschae


2 Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No
tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos
estimar.
3 Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de
dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le
tuvimos en cuenta.
4 ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros
dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios
y humillado.
5 El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas.
El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido
curados.
6 Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su
camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros.
7 Fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero
al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está
muda, tampoco él abrió la boca.
8 Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos,
¿quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las
rebeldías de su pueblo ha sido herido;
9 y se puso su sepultura entre los malvados y con los ricos su tumba,
por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca.
10 Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí
mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a
Yahveh se cumplirá por su mano.
11 Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento
justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará.
12 Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá
despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue
contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes.
(Isaías 53 )
 
Pese a esto, pese a todo, 
gracias a todo, gracias a esto,
oh felix culpa!
 ¡Feliz Pascua!
Bamberg, D-BAs lit. 6, f. 40v

Cod. Sang. 375, St. Gallen Stiftsbibliothek

 Saint-Maur-des-Fosses,  f. 341

Sankt-Gallen, CH-SGs 376, f. 199

martes, 3 de abril de 2012

Un luminoso Martes Santo: De compartir escena con Elvis Presley a monja de clausura: un documental de Oscar



M. Dolores Hart. 
               La monja benedictina Dolores Hart, nominada al Óscar al mejor cortometraje documental, era actriz y decidió convertirse en religiosa de clausura. Ha confirmado que asistirá por primera vez desde 1959 a los Premios Óscar, en Los Ángeles (Estados Unidos), para apoyar la película "Dios es Más Grande que Elvis" que narra su historia y la de su abadía.
            Hart, de 73 años, fue una premiada actriz que participó en dos películas de Elvis Presley. En 1963, estaba a punto de firmar un contrato de siete cifras y estaba comprometida con un hombre de negocios de Los Ángeles cuando decidió unirse a la Abadía Benedictina de Regina Laudis, donde ahora es priora.
            El documental de 37 minutos cuenta la historia de la madre Dolores y su vida en la abadía. Está nominada al Óscar en la categoría de mejor cortometraje documental. "Adoraba Hollywood. No me fui porque fuera un lugar de pecado" señaló la religiosa al diario estadounidense USA Today.
            "Dejé Hollywood por una cosa misteriosa llamada vocación. Es una llamada que viene de otro lugar que llamamos Dios, porque no tenemos ninguna otra forma de llamarlo". La religiosa indicó que esta llamada "es la llamada del amor. ¿Por qué subes a una montaña?". Hart dijo que ella permitió el ingreso de cámaras a la abadía para ayudar a aquellas almas que están en búsqueda. "Queríamos invitar al mundo a otro orden de vida que podría dar algo de esperanza", dijo.
Abbey of Regina Laudis, 273 Flander Road
Bethlehem, Connecticut, 06751 U.S.A.
            Para el documental la madre Dolores fue entrevistada junto a otras religiosas como la hermana John Mary, de 44 años, una ejecutiva publicitaria formada en Oxford que llegó a la abadía después de un periodo de adicción.
            El cortometraje también cubre la última reunión entre la religiosa y su ex prometido, Don Robinson. Él nunca se casó y continuó visitando y ayudando a la abadía hasta su muerte, ocurrida en diciembre de 2011.
            La directora del documental, Rebecca Cammisa, dijo que hizo la película para indagar qué hace que alguien con el nivel de éxito que tenía la madre Dolores Hart escoja la vida religiosa. Cammisa fue anteriormente nominada al Óscar por el documental "Which Way Home" (¿Cuál es el camino a casa?), en el que narra la situación de los niños migrantes mejicanos.
            La madre Dolores fue una de las presentadoras en los Premios Óscar de 1959 y sigue siendo miembro votante de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas, que entrega el premio cada año. En enero de este año, Dolores Hart hizo una inusual aparición pública durante la Conferencia Eucarística Mariana de California Central.

Sus grabaciones discográficas de canto gregoriano pueden encontrarse en la web del monasterio


sábado, 31 de marzo de 2012

Las lamentaciones de Jeremías: las lecturas de Maitines del Triduo Sacro


Jeremías acabando de escribir las Lamentaciones
     Un poeta anónimo ante la tragedia de la destrucción de la ciudad santa después de la conquista por los babilonios (586 a. C.) entona una serie de elegías buscando la razón de tamaña desgracia nacional. Todo ha ocurrido por las infidelidades del pueblo de Judá a la Ley divina. Pero pasada la hora de la prueba, llegará la de la restauración; por eso se entreveran constantemente efusiones elegiacas, expresiones de penitencia, y súplicas a la misericordia de Yahwéh para la pronta rehabilitación del pueblo elegido. En un estilo límpido, vivaz, entrecortado y agónico se suceden los desahogos sentimentales, las imprecaciones contra los invasores y las reflexiones teológicas.
      El conjunto literario actual está formado por cinco cánticos conforme al esquema siguiente: a. Dolor por la desolación de la ciudad destruida (1,1-22). b. Dios es el autor de la catástrofe para castigar las infidelidades de su pueblo (2,1-22). c. Se describen las tribulaciones de los justos (3,1-66). d. Situación trágica de las diversas categorías sociales (4,1-22). e. Descripción patética de la toma de la ciudad; súplica de misericordia para una pronta restauración (5,1-22).
      
Tenebrario de la Catedral de Sevilla (s. XVI
Sobre este tema bíblico se han compuesto múltiples versiones musicales principalmente para su uso en el  oficio de tinieblas del Viernes Santo según el Rito Romano. En este oficio todas las luces del templo han de estar apagadas y sobre el altar debe haber un tenebrario o candelero con 15 velas. Los cirios se van apagando uno tras otro tras cada salmo para que al final quede encendido sólo el cirio que más destaca al acercarse la muerte del Redentor (los apóstoles lo fueron abandonando y el templo va quedando en tinieblas, por eso el nombre del Oficio). Al llegar al último cirio, se canta el Miserere y el cirio se sitúa en la parte posterior al altar ocultándolo, simbolizando la entrada de Jesús en la sepultura y la permanencia de la Iglesia en espera de la Luz que surgirá en la Vigilia Pascual. Terminado el "Miserere" el clero y los fieles producen un ruido de carracas y matracas, que cesa dramáticamente al aparecer la luz del cirio oculto detrás del altar, para simular las convulsiones y trastornos naturales ("hasta las piedras hablaron") que sobrevinieron a la naturaleza al morir Jesucristo Salvador.

Aquí se puede escuchar la trágica y expresiva versión hispana (mozárabe), cantada por un monje de Silos:

Y aquí la versión polifónica de Tomás Luis de Victoria
          
Las llamadas Lamentaciones, en el texto hebreo masorético (TM) del A. T.van incluidas entre los Megillot (Ruth, Cant, Eccle, Est) con el nombre de 'ékah («¿Cómo...?»), mientras que en el Talmud son llamadas Qjnot o «elegías», que es el equivalente al Trenos de la versión griega de los Setenta, traducidas al latín en la Vulgata como Lamentationes Jeremiae prophetae. Flavio Josefo (Contra Apión 1,40) las considera como formando parte de los escritos de Jeremías, igual que los Setenta; la versión siriaca y la Vulgata las colocan a continuación de los oráculos proféticos de Jeremías. Se las recitaba en conmemoración de la destrucción de Jerusalén en el 9 de 'Ab (julio-agosto). Ésta es la razón de que en el TM hayan pasado a formar parte de los Megillot.