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viernes, 30 de marzo de 2012

En el día de la huelga general: reflexiones de un monje de Poblet sobre la utilidad


      Estaba yo una vez mostrando a una familia el monasterio de Poblet, donde vivo, cuando después de haberles enseñado la sala llamada del abad Copons, una de las damas del grupo me preguntó: «¿Y ¿para qué sirve?».
Monasterio de Santa María de Poblet
     Imagínense ustedes (si no la han visto) la mencionada construcción: una bóveda de piedra de perfecta mecánica gótica, con unos arcos (con fuertes nervaduras de sección rectangular) del siglo XIV, que no arrancan de ménsulas, sino directamente del muro: una sola nave de gran anchura y de proporciones exactísimas. ¡Y la señora me pregunta para qué sirve!
     No pude cambiar de tema de conversación y ponerme a hablar de fútbol puesto que no tengo la menor idea de deportes; así que me vi obligado a contestar directamente: «¿Le parece a usted poco que esta sala sea tan bonita? ¿Ha visto usted otra semejante en el resto de España o de Europa? Si una sala así es bonita, ¿se la tiene que exigir, además, que esté al servicio de otra cosa?... ¿Para qué sirve el cuadro de “Las lanzas”? Absolutamente para nada..., para nada menos que para contemplarlo embelesado. Pues lo mismo ocurre con esta sala. Deléitese usted contemplándola. Deje que su espíritu se dilate en esta espléndida creación de espacio».
     La señora asintió. No recuerdo quién era. Pero el diálogo se dio hará de ello unos tres años. Pues bien, si alguien me preguntara un día un poco como esta señora, «¿para qué —de qué— sirven los monjes?», le contestaría con muchísimo más aplomo: «Absolutamente para nada. Un monje no sirve "de" ni sirve "para". Un monje sirve "a". Sirve a Dios. Exigir que incluso los monjes seamos una especie de instrumento "de" o "para" es una aberración a la que ha llevado a muchos la actual civilización (por llamarle a eso de algún modo), esta civilización que arranca en parte de Adam Smith y su fábrica de alfileres y, más aún, de Marx, aquel aburrido "príncipe de los serios como le llamaba Sartre. Gracias, en gran parte, a este Karl, nuestro mundo ha perdido, en efecto, el sentido de lo gratuito, lo lúdico: todo tiene que ser para ser valioso, un instrumento de producción. Ser productivo o no ser., éste es el problema. ¡Menudo mal ha hecho a la inteligencia el señor Marx! ¡Menuda deformación general ha desencadenado! Una sartén sirve realmente "para" freír, sirve "de" recipiente "para" que el aceite no se vierta y "para" que se fría lo que ha puesto en ella el cocinero o la cocinera, teniéndola por el mango. Las cosas (¡las "cosas"!) pueden servir "de", pueden servir "para". Pero ¡las personas! ¡Y los monjes!».
     ¿Se le ocurriría a alguien preguntarle a una dama «para qué» sirve o «de qué» sirve su marido? Si una señora pensara que a su marido se le pueden aplicar estas expresiones sería señal de que él, el marido, era para ella un marido-sartén. (Y, a la verdad, como —se vea o no se vea— mandan afortunadamente ellas, son ellas las que tienen la sartén por el mango, y en este sentido, todos los maridos son maridos-sartén; pero ése es otro tema).
     Con este preámbulo estamos preparados para comentar el título de este artículo: ¿De qué sirven los monjes? ¿Para qué? La respuesta es: naturalmente que los monjes no sirven absolutamente para nada.
      Si han edificado tantos bellos monasterios en España y en el resto de Europa, eso es solamente un subproducto de la vida monástica. Si el monacato benedictino y cisterciense extendió e intensificó en Europa la cultura del vino y del pan (es decir, el cultivo de la vid y del trigo), eso es una pura resonancia residual no intentada por si misma. Si los monjes hemos contribuido antaño a trasladar la cultura clásica y religiosa antigua a la Edad Media europea y hemos producido bellos manuscritos: si algunos monasterios han sido granjas-modelo, eso es simplemente un producto residual no buscado directamente.
     Los monjes nunca hemos intentado ser productivos, Dios nos libre: los monjes no hemos dado golpe en nuestra vida, ¡vamos! ¡Eso está más claro que el agua!   
P. José Alegre, Abad de Poblet
 Los monjes no servimos «de» ni «para»; servimos «a» Dios: que encima no lo necesita, ¡admírense! Somos nosotros, es el mundo entero, quienes necesitamos servir a Dios, porque el amor no puede reprimir sus expresiones. Somos nosotros quienes necesitamos expresar nuestra gratitud., nuestra glorificación y nuestra alabanza., por pobres que sean. A Dios no le va en este juego absolutamente nada. Quiero decir: al Dios de la metafísica. Al Dios católico, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, le va la vida humana de su hijo; véanle en la cruz. Dios, en tanto que Dios, no sufre en absoluto si nosotros nos olvidamos de él; pero, en cierto sentido, tan intensamente real que es inexpresable, Dios «sufre» si ve que nos alejamos de él; como sufriría una madre que viera que su hijo está a punto de caerse en un pozo.
     Resumo: los monjes no servimos absolutamente para nada: no tenemos nada que ver con lo que hemos, involuntariamente, producido —sean viñedos, sean monasterios, sean miniaturas—: lo que ocurre es que hoy vivimos en una civilización en la cual no producir, no hacer nada, no está valorado. Pero eso no nos importa. Nosotros., a servir a Dios, y en paz.
Texto de Agustín Altisent


http://www.pastoral-vocacional.org/hojas_vocacionales/277.html

jueves, 15 de marzo de 2012

I Taller de Canto Coral "Ciudad de Caspe"

En primer lugar, quiero daros las gracias a los últimos que os habéis unido al blog. Sed bienvenidos de todo corazón.
Tengo que confesar, por otro lado, que ando tan agobiado en el día a día, que apenas puedo detenerme en este remanso de paz que es el blog; desde luego lo es para mí, y sé que también para muchos de los que lo leen. 
Pero no quiero dejar de pasar la información del primer Taller de Canto Coral "Ciudad de Caspe", cuya alma es Javier Garcés, extraordinario director de coro, entre otros méritos musicales y humanos que le acompañan. Me honro con su amistad, hoy que es un excelente director de coro, pero también cuando era alumno mío en el Conservatorio Superior de Música de Aragón.
Se celebra este primer Taller con motivo del del sexto centenario del Compromiso de Caspe, que como se sabe,  fue un pacto establecido en 1412 por representantes de los reinos de Aragón, Valencia y el principado de Cataluña para elegir un nuevo rey ante la muerte en 1410 de Martín I de Aragón sin descendencia y sin nombrar un sucesor aceptado. De hecho, supuso la entronización de Fernando de Trastámara y con él de la castellana dinastía Trastámara en la Corona de Aragón.
Lo podéis encontrar aquí: corocaspe@gmail.com

(Sé que las imágenes del tríptico se leen bastante mal. Pero he de reconocer que mis intentos de tratarlas con el photoshop no han servido de nada).








viernes, 10 de febrero de 2012

La música, el lenguaje universal de la belleza


Iglesia abacial de St. Pierre de Solesmes (Francia). http://www.Solesmes.com
Con motivo de un concierto que la Orquesta Sinfónica de Stuttgart (Alemania) ofreció en el Vaticano, el papa Benedicto XVI dijo: «Estoy convencido de que la música es realmente el lenguaje universal de la belleza, capaz de unir entre sí a los hombres de buena voluntad en toda la tierra y de hacer que eleven su mirada hacia las alturas y se abran al Bien y a la Belleza absolutos, que tienen su manantial último en Dios mismo. Al echar una mirada hacia mi vida pasada, doy gracias a Dios porque puso a mi lado la música casi como una compañera de viaje, que siempre me ha dado consuelo y alegría. También doy las gracias a las personas que, desde los primeros años de mi infancia, me acercaron a esta fuente de inspiración y de serenidad.
Abadía de Ste. Madeleine du Barroux (Francia). http://www.barroux.org/
Doy las gracias a los que unen música y oración en la alabanza armoniosa de Dios y de sus obras: nos ayudan a glorificar al Creador y Redentor del mundo, que es obra maravillosa de sus manos. Y expreso el deseo de que la grandeza y la belleza de la música os den también a vosotros, queridos amigos, nueva y continua inspiración para construir un mundo de amor, de solidaridad y de paz».

En otro momento, en la bendición del nuevo órgano de la Basílica de "Nuestra Señora de la Vieja Capilla" de Ratisbona se refirió al órgano como el rey de los instrumentos musicales, porque retoma todos los sonidos de la creación y da resonancia a la plenitud de los sentimientos humanos. Y señaló que este instrumento es capaz de dar resonancia a todas las experiencias de la vida humana y, trascendiéndola, "nos dirige a lo divino", pues sus "múltiples posibilidades" nos recuerdan "la inmensidad y la magnificencia de Dios".

Y ya en nuestra tierra, el Papa elogió el «espléndido concierto» y la «magnífica ejecución» de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, agradeciéndole "la posibilidad de hacer como un viaje interior, llevados por la música, a través del folclore, los sentimientos y el corazón mismo de España».

martes, 7 de febrero de 2012

LOS COPISTAS: TAREA PENOSA Y MERITORIA


Un antiguo amanuense, el escriba Florencio, de mediados del siglo X,
al acabar una copia de Los Morales, escribe dirigiéndose al lector: “El que
no sabe escribir, piensa que esto no cuesta nada; pero sábete, yo te lo aseguro,
que es un trabajo ímprobo. Quita luz a los ojos, encorva el dorso,
tritura el vientre y las costillas, da dolor a los riñones y engendra fastidio
en todo el cuerpo. Por eso, tú lector, vuelve las hojas con cuidado, ten los
dedos lejos de las letras, porque así como el granizo arrasa los campos,
así el lector inútil destroza la escritura y el libro. ¿Sabes lo dulce que es
para el navegante la arribada al puerto? Pues eso es para el copista trazar
la última línea”.
Este “fastidio en todo el cuerpo” era el tedium vitae (aburrimiento de
vivir) llamado también “demonio meridiano”, una dolencia, que acechaba
al monje. Todavía un monje benedictino de nuestros días, Anselm
Grün, lo describe así: “El demonio de la acedia, llamado también demonio
meridiano, es el más oneroso de todos. Ataca al monje hacia las cuatro
y le asedia hasta las ocho. En primer lugar hace que el sol se mueva
lentamente o que se detenga, dando la impresión de que el día tiene 50
horas. Luego impulsa al monje constantemente a la ventana para mirar y
saltar fuera de la celda, para observar el sol y comprobar si son más de
las nueve y no viene ningún hermano. Este demonio inculca una aversión
al lugar donde se vive, así como al modo de vida”16. En un himno de la
liturgia: “Martyr Dei, qui unicum...” se pide que nos defienda del contagio
del mal (arcens mali contagium) y ahuyente el temido hastío de vivir
(vitae removens [repellens] tedium)”.

José Luis García Remiro
Antiphonarium de Sanctis: los manuscritos Munébrega II y III (s. XIV) y la labor de sus copistas, en Nassarre. Revista Aragonesa de Musicología, 24. IFC. Zaragoza, 2009.

jueves, 19 de enero de 2012

FUENTES Y REFERENCIAS EN LA RED.


Para hacer un pausado recorrido por bibliotecas, monasterios, códices, manuscritos, liturgia, música, costumbres, y sueños pretéritos y presentes.
Pincha en cualquiera de los enlaces, y entrarás en otro mundo.


ACTAS DE LAS JORNADAS DE CANTO GREGORIANO. BIBLIOTECA VIRTUAL DE LA INSTITUCIÓN “FERNANDO EL CATÓLICO” (CSIC). ZARAGOZA.

NASSARRE. BIBLIOTECA VIRTUAL DE LA INSTITUCIÓN “FERNANDO EL CATÓLICO” (CSIC). ZARAGOZA.
Breviarium Monasticum, s. XI (Archivo de la Catedral de Huesca)

ANTIFONARIO DE LA CATEDRAL DE LEÓN

CESG - CODICES ELECTRONICI SANGALLENSES

Bamberg, D-BAs lit. 6, f. 40v

PALEOGRAFÍA MUSICAL

COLECCIONES DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA

BIBLIOTECA DIGITAL DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA

BIBLIOTECAS DIGITALES

BIBLIOTECA DIGITAL HISPANICA

BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PATRIMONIO BIBLIOGRAFICO

BIBLIOTECAS DE HUMANIDADES

ANUARIO MUSICAL. INSTITUCIÓN MILÁ Y FONTANALS (CSIC).

CSIC

HEMEROTECA NACIONAL

jueves, 12 de enero de 2012

La luminosa belleza del canto


Abbaye de Downside (Inglaterra)
http://www.flickr.com/photos/bathintime/3108381886/

La gente abarrota los monasterios, ve a los monjes, se queda para el canto de las Vísperas... ¿Cómo pueden descubrir que esta «nada» que hacen los monjes es la revelación de Dios? ¿Por qué no piensan, por el contrario, que los monjes no son más que unos vagos, unas personas sin ambición, incluso unos fracasados que no son competitivos en la lucha diaria de la vida por ganarse el pan? ¿Cómo pueden vislumbrar que es Dios el que está en el centro de sus vidas? Sospecho que lo hacen cuando escuchan su canto. La autoridad que está detrás de esa interpelación que siente la gente se encuentra en la belleza de la alabanza que ustedes elevan a Dios. Unas vidas que no tienen ningún propósito especial son para los demás un rompecabezas y un interrogante. «¿Por qué están ahí esos monjes y qué fin tienen sus vidas? ¿Cuál es su propósito?». Lo que pone de manifiesto la razón por la que ustedes están ahí es la belleza de la alabanza de Dios. Tengo que confesar que yo no era muy religioso cuando era un joven estudiante en la abadía de Downside. Fumaba detrás de las aulas y me escapaba por la noche a los bares. Casi fui expulsado de la escuela por leer durante la bendición un conocido libro de mala fama, El amante de Lady Chatterley. Si algo me mantuvo anclado en mi fe, no fue otra cosa que la belleza que descubrí allí: la belleza del Oficio cantado, la luminosidad del amanecer en la abadía, el resplandor del silencio. Era la belleza que ya no me dejaría escapar.
            Seguramente no es casual que el gran teólogo de la belleza, Hans Urs von Balthasar, recibiera su primera educación en Engelberg, un colegio benedictino famoso por su tradición musical.  Balthasar habla de la «auto-manifestación» de la belleza, de su «intrínseca autoridad». No se pueden poner en duda las interpelaciones que la belleza nos hace, ni tampoco descartarlas. Y aquí radica, probablemente, la forma más importante de autoridad que Dios puede tener en nuestra época, en la que el arte se ha transformado en un tipo de religión. Poca gente va a misa los domingos, pero millones van a conciertos, galerías de arte o museos. En el arte podemos vislumbrar la gloria de la belleza de la sabiduría de Dios, que danzó en el momento en que creó el mundo, que fue creado «más bello que el sol» (Sab 7). En los LXX, cuando Dios hizo el mundo, vio que era bello. La bondad nos congrega bajo la forma de lo bello. Cuando la gente escucha la belleza del canto, entonces puede verdaderamente adivinar por qué los monjes están ahí y cuál es el centro secreto de sus vidas: la alabanza de la gloria. Era costumbre de Dom Basil que, cuando hablaba de los más profundos deseos de su corazón, lo hacía en términos de belleza: «¡Qué experiencia tan maravillosa sería si pudiera conocer aquello que, entre las cosas más bellas, fuese lo más hermoso...! Ésta sería la experiencia más elevada de todas las experiencias de alegría y de plenitud total. Yo llamo Dios a la más bella de todas las cosas»
            Y si sucede, como Santo Tomás de Aquino pensaba, que la belleza es verdaderamente la revelación del bien y la verdad, entonces forma parte de la vocación de la Iglesia ser lugar de revelación de la verdadera belleza. Una gran parte de la música moderna, incluida la que se escucha en las iglesias, es tan trivial que es una parodia de la belleza. Ese mal gusto ha sido descrito como la «pornografía de lo insignificante». Quizá lo sea porque hemos caído en la trampa de ver la belleza en términos utilitarios, en lo que es útil para entretener a la gente, en lugar de ver que lo que es verdaderamente bello revela el bien.

Fr. Timothy Radcliffe: “El trono de Dios. El papel de los monasterios en el Nuevo Milenio” (2000): En Una vida contemplativa, San Esteban, Salamanca 2001, 45-67:








martes, 10 de enero de 2012

La sabiduría de José Luis Borges


            Las palabras de Jorge Luis Borges* no son música pero suenan 
como la mejor de las melodías
 en los oídos de quien sabe leer, paladear, degustar, interiorizar y,
 al fin y al cabo, vivir.  
Este texto, transmitido por  Magister Petrus, 
debería  ser el frontispicio de todos los iPad, iPhone, iPod touch, iPod nano, Pc, Mac 
y el resto de artilugios que nos acompañan hoy en todo momento, 
para así humanizarlos y humanizarnos. 


            No puedo darte soluciones para todos los problemas de tu vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores; pero puedo escucharte y buscarlas junto contigo. No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro; pero cuando me necesites estaré junto a ti. No puedo evitar que tropieces; solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
            Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos; pero disfruto sinceramente cuanto te veo feliz. No juzgo las decisiones que tomas en la vida; me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides. No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar, pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer. No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón; pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo. No puedo decirte quién eres, ni quién deberías ser; solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo. En estos días oré por ti.
            En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas. Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba. Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran. Es lo que siento por todos ellos. Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la alegría que sienten al verme. Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y cuando hablamos; sea en la alegría o sea en la serenidad.
            En estos días pensé en mis amigos y amigas y entre ellos apareciste tú. No estabas arriba, ni abajo, ni en medio. No encabezabas ni concluías la lista. No eras el número uno, ni el número final. Lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías y con la cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida. Yo tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista. Basta que me quieras como amigo. Entonces entendí que realmente somos amigos. Hice lo que todo amigo: oré y le agradecí a Dios que me haya dado la oportunidad de tener un amigo como tú. Era una oración de gratitud, porque tú le has dado valor a mi vida.
           
            * Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986), escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Es considerado como uno de los eruditos más grandes del siglo XX. Ontologías fantásticas, genealogías sincrónicas, gramáticas utópicas, geografías novelescas, múltiples historias universales, bestiarios lógicos, silogismos ornitológicos, éticas narrativas, matemáticas imaginarias, thrillers teológicos, nostálgicas geometrías y recuerdos inventados son parte del inmenso paisaje que las obras de Borges ofrece tanto a los estudiosos como al lector casual. Y sobre todas las cosas, la filosofía, concebida como perplejidad, el pensamiento como conjetura, y la poesía, la forma suprema de la racionalidad.
(Fuente de la biografía: Wikipedia)

¡FELIZ NAVIDAD Y VENTUROSO AÑO 2012!



Algunas maneras de vivir:

Monjes Benedictinos:
Abadía de St. Pierre de Solesmes:
Grande Chartreuse:
Monjas Cartujas:
Monjes Cistercienses:


Otras maneras de ver el mundo y lo que sucede:


jueves, 18 de agosto de 2011

Libros para ver, leer y disfrutar

Una preciosa y valiosa colección, dirigida por el profesor Jesús Gonzalo López, maestro en tecla, amén de inquieto investigador de archivos pretéritos y exquisito concertista.


Un órgano traído en carros desde Daroca

Autor: Gonzalo López, Jesús

Notas: El órgano de la iglesia de Santiago de Daroca (F. Usarralde-T. Sánchez, 1772) asentado nuevamente en la parroquial de Encinacorba en 1918. La organería, del gótico al siglo XX, en ambas iglesias

Editado por: IFC

Edición: 206 p., il. color, 14x23 cm, ISBN 84-7820-880-1

Año edición: 2006

Nº publicación: 2666

Este libro, primer volumen de la cuidada colección de Patrimonio Musical Aragonés, trata de un órgano, que sirve como pretexto para recorrer cerca de seiscientos años de música y patrimonio musical en Aragón, ligados a dos de sus poblaciones más señeras: Daroca y Encinacorba.


Desde antes del amanecer hasta la puesta del sol. El patrimonio litúrgico-musical en el Medievo aragonés y el universo de sus códices

Autor: Prensa Villegas, Luis

Editado por: IFC

Edición: 174 p., il., 15,5x21,5 cm, ISBN 84-7820-968-2

Año edición: 2008

Nº publicación: 2821

El rico patrimonio musical del Medievo aragonés pervivió durante casi mil años en la memoria de sus gentes. Y es que antes de la aparición de la escritura musical (siglo X), el cantor llevaba consigo mismo todo el repertorio, como si de un tesoro se tratara. A partir de esa fecha los copistas pondrán por escrito, en bellos códices, las centenarias melodías que brotan de su imaginación y de su corazón. Los códices de los que se habla en estas páginas constituyen el testimonio mudo y ricamente sonoro de cientos de años de creación y de vivencia, la fuente primigenia de la que brota y se alimenta toda la música occidental.

Sonidos del cielo y de la Tierra. La imagen de la música en el arte medieval aragonés

Autor: Antoranz Onrubia, María Antonia

Editado por: IFC

Edición: 186 p., il., 15x21 cm, ISBN 978-84-9911-088-2

Año edición: 2010

Nº publicación: 3008

Más allá de la imagen estereotipada que de la música medieval han construido los medios de comunicación de masas sobre la base de los trompetazos de los heraldos y los cánticos de los coros angélicos, el presente estudio analiza cómo el arte de la Edad Media constituye una fuente de información imprescindible para el conocimiento de este tema por cuanto reproduce fielmente la realidad musical de la época entendida en el marco de un contexto artístico que forma parte de la vida espiritual y mundana del hombre medieval y que por ello engloba aspectos tan diferentes como la religión, la sociedad, la economía, la política o las costumbres.

http://ifc.dpz.es/publicaciones/listado